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-¡Mi vida aquí es muy aburrida!
Me obligan a madrugar,
me ordeñan varias veces al día.
Lo único que como es pasto
- se queja.
Las vacas la consuelan:
-¡No es tan malo!
-Somos vegetarianas,
inofensivas y pacíficas.
-El pasto de nuestra pradera es el más tierno.
-¡Mentira!
Afuera debe haber pasto más verde
- Ustedes
son unas vacas aburridas. Un día de estos voy a cruzar el cerco y
me iré de aquí – resopla Maca.
-Las
vacas contestan a coro:
- El
cerco es eléctrico y si alguien lo tooooca, puedeeeee
morirseeeeee.
- Estirar la pata, exhalar el último suspiro- sentencia Paca.
- ¡Son unas cobardes!- replica Maca.
- Y tú, una traidoraaaaaa – muge a coro el rebaño.
- Las vacas discuten mientras Maca mastica un plan secreto para huir.
Una
noche de luna, el ganado forma una fila larga y camina en procesión.
El
vaquero recorre el destacamento de vacas y las cuenta una por una.
Entonces
Maca pone en acción su plan.
Finge
un gran dolor.
Patea
el suelo y levanta un remolino de polvo.
Su
actuación alborota al rebaño y al vaquero.
El
desorden se propaga como fuego y Maca lo aprovecha para escapar.
Una
vez fuera del potrero Maca corre, atraviesa cercos y deja atrás al
rebaño cantando...
Libreeeeeeee,
como
la brisa del potrero, yo soy libre.
Libreeeeeeee,
como
un rio en la montaña yo soy libre.
Libreeeeeeee,
como
el ave que se eleva en el cielo,
-¡Bravo,
bravo! - aplaude revoloteando una pelusa de cardo.
-¿Quién
eres tú? - la interrroga Maca.
-Soy Carda. Vivo en el campo, a la orilla de los caminos. Hace unos días el viento me arrojó de mi flor y desde entonces estoy perdida- le contesta.
-He
visto otras como tú en mi potrero. Pero ni a mí ni a mi rebaño
nos gusta tu flor. Es espinosa y traicionera.
-se
niega Maca alejándose de ella.
Carda
no se da por vencida e insiste.
-Espera.
Déjame ayudarte. Soy vivaz, persistente y viajo con el viento,
puedo ser tu guía. ¿Aceptas? Di que sí, si que sí – le insiste
el remolino de pelos.
-Bueno.
Irás conmigo pero yo daré las órdenes. No me escapé de mi rebaño
para que una pelusa peluda me mande. ¿Está claro?
De camino, Maca se ve reflejada en el agua y se lamenta:
- Con esta cara de vaca no llegaré a ninguna parte.
Debo hacer algo para diferenciarme.
Necesito un cambio de imagen.
Hey, bola de pelo, ¿me ayudarás o te quedarás ahí mirándome?









