miércoles, 2 de mayo de 2012

El muuundo de Maca

Autora: Beatriz Rojas

Maca vive desde que nació en un rebaño. Pero hace un tiempo que no se acostumbra a él.


 -¡Mi vida aquí es muy aburrida!
Me obligan a madrugar,
me ordeñan varias veces al día.
Lo único que como es pasto
- se queja.

  Las vacas la consuelan:
  -¡No es tan malo!
  -Somos vegetarianas,
inofensivas y pacíficas.
  -El pasto de nuestra pradera es el más tierno.




-¡Mentira! Afuera debe haber pasto más verde
  -rumia Maca. 

 
-Tal vez tengas razón. Quizás hay otros mundos, pero éste es el nuestro – razona Paca.


- Ustedes son unas vacas aburridas. Un día de estos voy a cruzar el cerco y me iré de aquí – resopla Maca.
   
    -Las vacas contestan a coro:

        - El cerco es eléctrico y si alguien lo tooooca, puedeeeee morirseeeeee.
  • Estirar la pata, exhalar el último suspiro- sentencia Paca.

  • ¡Son unas cobardes!- replica Maca.
  • Y tú, una traidoraaaaaa – muge a coro el rebaño.
  • Las vacas discuten mientras Maca mastica un plan secreto para huir.

Una noche de luna, el ganado forma una fila larga y camina en procesión.
El vaquero recorre el destacamento de vacas y las cuenta una por una.
Entonces Maca pone en acción su plan.

Muge fuerte.
Finge un gran dolor.
Patea el suelo y levanta un remolino de polvo.
Su actuación alborota al rebaño y al vaquero.

El desorden se propaga como fuego y Maca lo aprovecha para escapar.
Una vez fuera del potrero Maca corre, atraviesa cercos y deja atrás al rebaño cantando...


Libreeeeeeee,
como la brisa del potrero, yo soy libre.
Libreeeeeeee,
como un rio en la montaña yo soy libre.
Libreeeeeeee,
como el ave que se eleva en el cielo,
yo soy libreeeeeeeee.




-¡Bravo, bravo! - aplaude revoloteando una pelusa de cardo.
-¿Quién eres tú? - la interrroga Maca.

-Soy Carda. Vivo en el campo, a la orilla de los caminos. Hace unos días el viento me arrojó de mi flor y desde entonces estoy perdida- le contesta.

    -He visto otras como tú en mi potrero. Pero ni a mí ni a mi rebaño nos gusta tu flor. Es espinosa y traicionera.


    -Eso no es cierto. No soy mala hierba, déjame acompañarte y te lo demostraré. Lejos de mi flor me siento sola - se entristece la pelusa.

-No quiero nada que me recuerde a mi rebaño
-se niega Maca alejándose de ella.
Carda no se da por vencida e insiste.

-Espera. Déjame ayudarte. Soy vivaz, persistente y viajo con el viento, puedo ser tu guía. ¿Aceptas? Di que sí, si que sí – le insiste el remolino de pelos.

-Bueno. Irás conmigo pero yo daré las órdenes. No me escapé de mi rebaño para que una pelusa peluda me mande. ¿Está claro?



De camino, Maca se ve reflejada en el agua y se lamenta:

- Con esta cara de vaca no llegaré a ninguna parte.
Debo hacer algo para diferenciarme.
Necesito un cambio de imagen.
Hey, bola de pelo, ¿me ayudarás o te quedarás ahí mirándome?